HISTORIAS DE VIDA EN LA VAL D’ARAN

Recorriendo el Camin Reiau por las calles de Es Bordes y Begós nos encontramos con las historias de Dionisia, Hipòlito, Francisco y Mercedes, vecinos que abren las puertas de su intimidad contando sus vidas.  

Las historia vividas por los habitantes de algunos pueblos de la Val d’Aran estan en las calles de los pueblos al alcance de todo el que quiera acercarse un poco más al lugar que visita. 

Se trata de una iniciativa de el Ayuntamiento de Es Bordes que, con la intención de conservar las reflexiones de sus mayores y preservar la memoria de este territorio, decide colocar siluetas con algunos personajes del pueblo en las que se cuentan sus vidas.

A través de un código QR que encuentras en la misma silueta tienes acceso a la historia vivida. Se trata de historias de vida, emotivas y sinceras, que nos trasladas a otros tiempos en la Val d’Aran y nos ayudan a entender la història de este maravilloso lugar de montaña. 

Recorriendo el Camin Reiau nos hemos encontrado con las historias de Dionisia, Hipòlito, Francisco y Mercedes. Os animamos a que vengáis a recorrer los caminos del Valle y conocer las historias de vida de sus gentes de primera mano

Y para aquellos que no puedan aguantar la curiosidad, os trasladamos un pedacito de las historias de Mercedes y Dionisia, de Es Bordes y Begós: 

“La juventud tenéis ahora muchísimas cosas pero yo no os envidio nada”, Mercedes Aunos, Es Bordes

Mercedes nació en Es Bordes en 1939. Nos cuenta sobre su infancia y la vida en el pueblo en esa época, en la que Es Bordes disfrutaba de cinco bares, una panadería, dos sastres y un aserradero que daba mucha vida al pueblo y 12 puestos de trabajo. Mercedes cuenta que Es Bordes era un pueblo muy animado. “Lo celebrábamos todo, no dejábamos pasar nada”, y había mucha unión y familiaridad, cosa que ahora, asegura, ha cambiado muchísimo. Lamenta que entre la juventud de ahora no exista unión ni entre vecinos ni entre familias. “La juventud tenéis ahora muchísimas cosas pero yo no os envidio nada”, dice orgullosa. Porque su infancia y juventud, “aunque no haya tenido tantas cosas”, está segura que ha sido “cincuenta veces mejor” que la actual.  Quiero conocer la historia que nos cuenta Mercedes. 

“De muy pequeñita me acogieron como hija adoptiva del Valle de Aran en Begós” Dionisia Sanchez, Begós

Dionisia llegó a Begós con su familia cuando tan solo tenía 8 años. De Sevilla se movió a Córdoba, de ahí a la Pobla de Segur. Luego consiguieron llegar hasta Pont de Suert, y después en camión hasta Begós. “De muy pequeñita me acogieron como hija adoptiva del Valle de Aran en Begós”, cuenta Dionisia con una sonrisa. 

Pasó toda su infancia en Begós, y la recuerda con mucho cariño. “Lo pasábamos muy bien, era muy divertido”. Se casó con Francisco, nativo de Begós, y tuvieron dos hijos. Cuando éstos eran pequeños tuvieron que marcharse a trabajar a Francia, y ahora que se han retirado han vuelto a Begós. Ahora le gustaría que en el pueblo hubiese un ambiente más familiar, como era antes. “Éramos una piña” cuenta Dionisia, quién asegura que antes las relaciones eran más agradables, cordiales y tranquilas. “No como ahora, que somos muy egoístas”. 

Cuenta también lo duro que se le hacía cargar la burra con la hierba y la leña, o ir a buscar el agua a la fuente cuando estaba todo el pueblo nevado hasta la cintura. “La mitad de las veces llegaba a casa con el cubo a la mitad”. Asegura haber pasado muchas calamidades. Diosisia le dice a sus nietos que recuerden a su abuela, que ha trabajado duro. Quiero ver el testimonio de Dionisia

Gracias a los cuatro por dejarnos descubrir sus pasados y sus presentes. Se trata de contenido muy valioso, pues poner al alcance de la gente las historias íntimas vividas por los habitantes de un lugar nos ayuda a acercarnos de una manera mucho más emocional a la vida de un territorio y de sus gentes

Dejar un comentario